La crisis del salmón

O, como una vez más, todo está conectado.

Por Vanessa Prigollini: Psicóloga, conferencista, educadora marina,

naturalista, fotógrafa y buza.



Desde hace 4 años tengo el privilegio de trabajar cada verano como naturalista con orcas, ballenas, marsopas, lobos marinos, focas, osos, lobos y muchas otras especies en la costa noroeste del Pacífico, en la Columbia Británica, Canadá.


Antes de trabajar en Canadá, mi conocimiento acerca del salmón era muy elemental. Sabía, por ejemplo, que existen 5 especies diferentes de salmón del Pacífico (real, plateado, keta, rosado y rojo). Sabía, también, que nacen en el río, pasan toda su vida en el mar y regresan al río a morir. Eso era prácticamente todo lo que sabía sobre ellos.


Pero en el año 2017, me enamoré de esta especie.

En el verano y otoño de ese año, tuve uno de los mejores trabajos que he tenido en toda mi vida, en uno de los lugares más remotos, con una de las especies más raras de todo el planeta: trabajar como guía para ver al oso espíritu en el Great Bear Rainforest (Bosque Lluvioso del Gran Oso).


Seguramente muchos de ustedes se preguntarán "¿qué es eso de un oso espíritu?". Es un oso negro que no es negro, ¡es blanco! Y no, no es albino.


Además de poder ver al oso espíritu, me iba a tocar presenciar uno de los eventos más grandiosos de la naturaleza: la carrera del salmón. En esta carrera, los salmones nadan kilómetros y kilómetros desde el mar, hasta la parte alta del río en el que nacieron para desovar y morir. Todos los días salíamos en lancha por el mar hasta la boca de los ríos. Nos bajamos, caminábamos y nos sentábamos en un tronco frente al río esperando a que los osos llegaran a pescar salmón.


Ese año hubo una sequía, por lo que los niveles de agua no eran los suficientes para que el salmón pasara del mar al río y nadara río arriba.




Mientras esperaba, el primer oso que vi, fue un grizzly. Yo ya había tenido la fortuna de ver osos grizzlies antes, pero éste se veía tan pero tan delgado, que hasta dudé que fuera un grizzly. (Pueden ver que se le notan las costillas?)






A veces pasábamos todo el día ahí sentados sin ver osos. Y así, transcurrían las horas, los días y las semanas. Los osos se veían tan decepcionados cada vez que bajaban al río y veían que no había salmón. A veces eran osos solos, a veces una madre con sus crías, a veces hermanos.


A mí se me rompía el corazón, por los salmones, por los osos.


Por los salmones, que los veía como grandes luchadores, incansables, intentado todos los días con todas sus fuerzas llegar al río, aún si los niveles de agua eran bajísimos -no alcanzando más de 5 cms de profundidad- ellos no paraban de intentar subir. Sabían que era lo que tenían que hacer, repetir su ciclo. Veía, también, grandes cantidades de salmones muertos flotando en el mar, ¿por qué? porque literalmente se estaban cocinando en el mar por las altas temperaturas del agua.


Por los osos, ya desesperados por no encontrar salmón. Recordemos que los osos hibernan y por meses no comerán absolutamente NADA. ¿Te imaginas lo que es no comer absolutamente nada por meses y además, si tienes crías, tener que alimentarlas?



Y todo esto, ¿por qué sucedía? ¡Por la consecuencia de nuestras acciones!:
  • Cinco semanas sin lluvia en el Bosque Lluvioso del Gran Oso. ¿Crisis climática? Sí.

  • Números bajos de salmón salvaje debido a la sobre pesca para consumo humano

  • Destrucción de hábitat en ríos de desove

  • Presas de río que impiden la carrera del salmón, como las 4 presas del Lower Snake River

  • Granjas de salmón dentro del mar que están infectando y matando al salmón salvaje.

El tema del salmón de granja es complejo, si quieres saber más, te invito a que veas este video (todo está traducido al español) que hice con varios miembros de Sea Shepherd, organización con la que colaboro desde hace varios años para la protección de la vida marina.




Finalmente llovió, y empezó a haber un poco de salmón en los ríos y mi mayor deseo en ese momento era que los osos consiguieran salmón suficiente para poder sobrevivir el invierno canadiense.


Gracias a todo esto, aprendí algo muy importante:

Todo en nuestro planeta está conectado. Un ejemplo clarísimo de esto es la hermosa y frágil conexión del mar y la tierra, como la del salmón.




El salmón no sólo es clave para el Bosque Lluvioso del Gran Oso, y los osos no son los únicos animales que dependen del salmón. De hecho, por ejemplo, el salmón forma el 80% de la dieta de la población de orcas residentes del sur, quienes están en peligro de extinción, ¿y por qué?, ¡por la falta de salmón!






Además de los osos y las orcas, alrededor de 200 especies, entre las cuales están los lobos marinos, focas, osos, lobos, águilas y gaviotas, dependen de ellos.El salmón salvaje es fundamental para la conservación de estas especies.



Ellos lo necesitan para sobrevivir y seguir en este planeta, tú no. Así que, la solución para ayudarlos, es muy simple y está en tus manos.




- Vanessa Prigollini


Vanessa Prigollini es psicóloga, conferencista, educadora marina, naturalista, fotógrafa y buza. Desde hace 10 años ha usado su fotografía para dar pláticas de conservación marina en escuelas de México, Canadá y a partir de la pandemia a diferentes partes del mundo en línea. En los veranos y parte del otoño trabaja en Canadá como naturalista. Su lema es "educar para conservar". Síguela en instagram @vanessaprigollini y en Facebook y Youtube como SeaFluencer



Comentario Xime: Qué triste fue buscar imágenes de salmones para la portada de este artículo: millones de fotografías del salmón como "alimento", y poquísimas en su hábitat. Eso nos habla de la enorme desconexión que tenemos con los animales y la naturaleza, tan sólo los vemos como productos que podemos explotar.


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